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Escuela Técnica Superior de Ingeniería
Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas

‘Para que la ETSIAAB sea un lugar donde volveríamos a elegir estudiar’

“Queremos mirar al futuro y preguntarnos qué podemos hacer para que esta vuelva a convertirse en la mejor etapa de nuestras vidas”, sostiene la Delegación de Alumnos en este artículo.


07-01-2021


Por la DELEGACIÓN DE ALUMNOS DE LA ETSIAAB


El pasado 9 de marzo un comunicado de la Comunidad de Madrid nos desconcertaba con el anuncio de la suspensión de la actividad presencial en las universidades. Desde entonces, hemos sufrido las consecuencias de no poder ir a clase y asistido a la erosión de la riqueza de la vida universitaria tal como la conocíamos. Con la certeza de que esta situación se acabará, queremos mirar al futuro y preguntarnos qué podemos hacer para que esta vuelva a convertirse en la mejor etapa de nuestras vidas. Damos algunas ideas de aquello a lo que tendremos que prestar atención para que nuestra Escuela sea un lugar donde volveríamos a elegir estudiar.

Lo primero de todo, antes de ponernos a imaginar cómo sería un futuro mejor para nuestra Escuela, es poner en valor y ponderar la importancia que realmente tiene la labor que se realiza en ella. Es cierto que profesores, personal y alumnos, merecen un reconocimiento por su actitud durante el confinamiento y por no parar en ningún momento durante el cierre de la universidad, que a efectos prácticos continua en muchos aspectos. Dicho esto, la actividad no se mantiene por una especie de inercia que nos empuja a conservar el hábito de impartir clases e investigar. En nuestra Escuela se lleva realmente a cabo un trabajo por alimentar el futuro y por desarrollar un exhaustivo conocimiento de lo vivo volcado en mejorar la vida de las personas. No perdamos nunca esta perspectiva y esta responsabilidad a la hora de avanzar y mejorar.

Tomando lo anterior como punto de partida, estamos convencidos de que es necesario redefinir ciertos paradigmas en nuestra formación, la de los futuros profesionales del sector. Uno de los problemas académicos más serios a los que hubo que enfrentarse fueron, sin duda, los exámenes. Podremos estar todos de acuerdo en que ni los del curso pasado ni los que llevamos hasta ahora se han desarrollado de forma satisfactoria para todo el mundo, pero, con eso y con todo, hay lecciones que podemos extraer.



Fachada del edificio Agrónomos de la ETSIAAB


La mayoría de los quebraderos de cabeza vienen por el miedo a la copia y el intercambio de información durante las pruebas de evaluación, algo que nos hace preguntarnos: ¿no tendremos en nuestro futuro profesional todas esas herramientas prohibidas a mano?, ¿no habrá en el desarrollo de nuestra actividad compañeros en los que apoyarnos? Lanzamos el reto de reflexionar sobre ello. Consideramos que será productivo el trabajo de orientar las clases hacia la adquisición de competencias, haciendo también la evaluación más racional y centrada en ellas. En un mundo en el que la información “en bruto” está fácilmente al alcance, la diferencia estará marcada por la capacidad de utilizar esa información y de ser capaz de trabajar en redes colaborativas de personas que hagan más eficaces los esfuerzos individuales.

Otro hecho del que muchos podemos sacar una lección es el curso intensivo, o incluso forzado, que hemos tenido que hacer para aprender a manejar muchas herramientas tecnológicas que están a nuestra disposición. Desde la impartición de clases hasta la evaluación, pasando por el trabajo colaborativo y la interconexión con cualquier lugar, se nos han abierto oportunidades muy interesantes. Es el momento de incorporar todo esto a nuestro día a día para ayudarnos a racionalizar los horarios mejorando nuestra eficacia, aunque sin olvidar nunca que ha quedado patente que no todo el mundo tiene a su disposición lo imprescindible para cursar una carrera técnica.

En último lugar, hay que pensar cómo se va a redinamizar la vida universitaria cuando se pueda retomar con normalidad. En los confinamientos y posteriores restricciones, hemos echado de menos muchos aspectos de nuestro día a día antes de la pandemia. Algunos los hemos podido recuperar, pero los relacionados con todo lo que va más allá de clases, exámenes y entregas, y aun así siguen siendo parte de la universidad, corren el riesgo de verse muy afectados. En efecto, las relaciones que se construían dentro y fuera de las aulas y hacían de nuestra Escuela lo que muchos hemos calificado de “gran familia” son un patrimonio irrenunciable.

Como ejemplo, podemos nombrar la vida de las asociaciones y las actividades culturales como el teatro, la música o la gastronomía, que se han tenido que dejar suspendidas por ahora. Es cierto que ahora mismo es difícil imaginar un plan que preserve todo esto intacto y la situación sanitaria y económica merece un esfuerzo. Ahora bien, va a ser una tarea trabajosa pero fundamental revitalizarlas para que tanto los alumnos que han empezado este año y no las conocen como los futuros puedan hacer de su etapa universitaria una experiencia que les construya como personas en todas las facetas. Estos meses el mundo ha cambiado mucho y cuando volvamos a la Escuela, tendremos que, entre todos, ser capaces de responder a los retos de una sociedad de la que seguiremos alimentando el futuro.

 

Este artículo forma parte del número de diciembre de 'Savia', el boletín de la ETSIAAB.