Universidad Politécnica de Madrid Universidad Politécnica de Madrid

Escuela Técnica Superior de Ingeniería
Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas

Proyecto OptimSoil: Biofumigación para desinfectar y restaurar el suelo

Este proyecto de investigación, liderado por el profesor de la ETSIAAB Daniel Palmero, se basa en incorporar al suelo materia orgánica para controlar el avance de algunos hongos sin comprometer la biodiversidad.

 

23-03-2026

Las prácticas agrícolas sostenibles se han ido abriendo camino en los últimos años y el uso de fumigantes químicos, con graves impactos en el medioambiente y la salud humana, cada vez están más restringidos. Por ello, los investigadores/as se afanan en encontrar alternativas que permitan manejar los problemas fitosanitarios sin comprometer la salud del suelo ni la biodiversidad.

En ello se centra el proyecto ‘Optimización de la biosolarización para aumentar la salud del suelo en cultivos al aire libre (OptimSoil)’, en el que trabajan desde hace cuatro años los profesores e investigadores de los departamentos de Producción Agraria y Química y Tecnología de Alimentos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB): Daniel Palmero (IP), Juan Manuel Arroyo, Laura Gálvez, Jesús Novillo y José Soler. Se trata de un proyecto plurianual, que forma parte del Plan Estatal de Investigación 2021*, centrado en el estudio de estrategias de desinfección biológica del suelo, especialmente mediante biofumigación y biosolarización (introducción de calor solar bajo plástico) como alternativa a los métodos de desinfección química, para el control de patógenos en cultivos hortícolas, tanto al aire libre como en invernadero.

 

 

¿Qué se consigue con la bifumigación?

Se trata de incorporar al suelo materia orgánica con el objetivo de controlar la fusariosis vascular en lechuga que es causada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. lactucae. El objetivo es optimizar el momento de su incorporación al terreno (que llega cuando se alcanza el mayor contenido en glucosilonatos: compuestos secundarios que, al descomponerse en el suelo mediante la acción de la enzima mirosinasa, generan isotiocianatos) para controlar los patógenos y mejorar la salud del suelo. En otras palabras, una vez se alcanza un alto contenido en glucosilonato, se introduce en el suelo, lo que produce la liberación del isotiocianato y, por tanto, la desinfección y eliminación del patógeno.

“Nuestro papel es buscar alternativas de control que permitan a los genetistas proponer una alternativa duradera y respetuosa con el medioambiente para luchar contra el hongo” y que sean capaces de “generar material vegetal resistente”, nos cuenta el investigador Daniel Palmero.

 

 

¿Qué plantas se utilizan como biofumigantes?

Las más destacadas se encuentran en la familia de las Brasicáceas (Brassicaceae), especialmente la Brassica juncea (mostaza) y Brassica carinata (colza), que han demostrado un gran potencial gracias a su rápido crecimiento, su alta capacidad de acumulación de biomasa y su alto contenido en glucosinolatos. Por el contrario, Brassica napus (colza) ha mostrado una tolerancia superior a las heladas, lo que sugiere que estas especies podrían ser más idóneas para regiones con inviernos fríos.

 

 

Drones en los Campos ETSIAAB

El proyecto se ha llevado a cabo en los Campos de Experimentación Agronómica de la ETSIAAB donde los cultivos se han evaluado con drones y cámaras multiespectrales para determinar ese momento idóneo para incorporarlas. A través de las imágenes tomadas por los drones, se puede analizar la cantidad de biomasa que ha acumulado el cultivo, así como otros indicadores relacionados con la mayor o menor concentración de sustancias químicas con un efecto biofumigante en la hidrólisis.

En estos cuatro años, los investigadores de la ETSIAAB han trabajado en diferentes niveles:

  1. Análisis del patosistema y de las razas del patógeno.

  2. Evaluación del comportamiento agronómico de las especies biofumigantes

  3. Selección y evaluación de especies biofumigantes en ensayos experimentales.

  4. Validación de la técnica en condiciones de invernadero y en parcelas de productores.

 

 

¿Y ahora?

Una vez se comprueba que los ensayos han funcionado en los Campos de la ETSIAAB, los resultados se han trasladado a grandes empresas murcianas productoras de lechuga. Además, en el mes de abril, los investigadores se trasladan hasta Pulpí (Almería), donde celebrarán una jornada junto a agricultores de la zona para trasladarles los resultados del proyecto.

En definitiva, después de monitorizar el crecimiento de los cultivos y optimizar el momento idóneo para su incorporación al suelo para maximizar su efecto biofumigante, ahora llega el momento de mostrar el potencial de estos cultivos que juegan un papel determinante tanto como sumideros de carbono y nitrógeno, como en la mejora de la calidad y restauración de nuestros suelos.

 

*Este trabajo ha sido financiado por el Proyecto PID2021-125545OR-C22 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE. En este ensayo también participa el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera y Alimentaria de la Producción Ecológica (IFAPA). 

 

 

Este artículo ha sido publicado anteriormente en el número de Savia de marzo.