Universidad Politécnica de Madrid Universidad Politécnica de Madrid

Escuela Técnica Superior de Ingeniería
Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas

Beca FAO: donde confluyen ciencia, política y desarrollo internacional

La estudiante de la ETSIAAB Zineb Amine, realiza una estancia de seis meses en la sede central de la FAO en Roma, donde contribuye a impulsar la participación juvenil en la gobernanza internacional de los sistemas agroalimentarios y la acción climática.


24-11-2025

Zineb Amine sintió el ‘gusanillo’ de la cooperación desde muy pequeña. Cuando llegó el momento de elegir sus estudios, esta alumna de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) -que se debatía con Ciencias Políticas- se decantó por Ingeniería Agrícola porque encontró en esta titulación “una forma muy concreta de contribuir a los retos globales de seguridad alimentaria, agricultura sostenible y desarrollo rural”. Ahora, a punto de finalizar sus estudios, cursa una estancia de 6 meses en Roma, en la Oficina Central de la FAO -la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura-, donde se encuentra el Foro Mundial de la Juventud (WFF por sus siglas en inglés: World Food Forum).

Zineb trabaja principalmente con la Youth Assembly, la Asamblea Juvenil del foro. “Mi papel consiste en facilitar la participación significativa de las y los jóvenes en los procesos globales de gobernanza alimentaria y climática, asegurando que sus voces influyan en políticas y decisiones internacionales”, cuenta para Savia.

 

 

¿Y esto cómo se consigue? Según la estudiante, conectando a jóvenes de todo el mundo con los “espacios globales de toma de decisiones sobre sistemas agroalimentarios”. Por ello, apoya en tareas como la organización de eventos internacionales: el World Food Forum anual; la gestión de alianzas con organizaciones juveniles, jóvenes líderes y otros actores; o la preparación de importantes actividades como la COP30, la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra este mes de noviembre en Belém (Brasil) y que ha puesto el foco en la juventud como protagonista en la respuesta global frente al cambio climático.

Zineb tiene clara la importancia de destinar esfuerzos a que se escuche bien alta la voz de los jóvenes: la generación que vivirá las consecuencias de las decisiones que se tomen hoy en materia de seguridad alimentaria, sostenibilidad y clima. Y considera que es importante tener en cuenta sus opiniones porque son precisamente los jóvenes los que aportan “ideas frescas y enfoques innovadores”, plasmando en las políticas globales todas esas “necesidades y aspiraciones de nuestra generación, especialmente en temas como el cambio climático, la agricultura sostenible y la inclusión social”. En su opinión, “aportamos nuevas perspectivas, innovación, cercanía con las comunidades y un sentido de urgencia que es imprescindible para impulsar cambios reales”. Y sentencia: “Nosotros no solo somos el futuro, somos el presente”.

No es la primera vez que Zineb Amine se acerca a la cooperación, el semestre pasado realizó un intercambio en AgroParisTech y, simultáneamente, cursó prácticas en la delegación española ante la OCDE -la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico- reafirmando así su deseo de dedicar su futuro a la cooperación internacional, y, en concreto, a proyectos de desarrollo rural en países de África o Latinoamérica, de agricultura sostenible o de adaptación climática.

Por eso, cuando pasó ante ella la oportunidad de optar a una de las becas del Programa de Voluntariado con la FAO, no lo dudó: “Decidí optar porque la FAO representa exactamente ese punto donde la ciencia, la política y el desarrollo internacional se unen, y porque quería formar parte de una organización que trabaja para transformar los sistemas agroalimentarios y apoyar a los países más vulnerables”.

 

 

Está siendo una experiencia que “recomendaría al 100%” a cualquier otro compañero/a interesado/a. Por un lado, a nivel profesional, ya que se trata de una vivencia “única” para ver “desde dentro” cómo funciona la gobernanza global y cómo se construyen las políticas internacionales. Además, el hecho de trabajar mano a mano con expertos, equipos técnicos y líderes juveniles de todo el mundo le aporta “una base muy sólida para el futuro”.

Asimismo, Zineb valora muy positivamente de la FAO la cercanía y conexión con otras divisiones, así como la cultura abierta y colaborativa que se respira: “Esto me ha permitido conocer la cooperación internacional desde muchas perspectivas: desde el trabajo técnico y de campo, hasta la parte diplomática, de gobernanza global y de procesos multilaterales”.

Pero, por supuesto, se queda con todo lo que le está aportando también y sobre todo a nivel personal: “Esta experiencia me ha abierto muchísimo la mente. He aprendido a trabajar en un entorno internacional, multicultural y muy dinámico. Y eso te transforma: te vuelves más flexible, más segura de ti misma y más consciente de los desafíos y realidades del mundo” Y no solo eso: “También he aprendido a confiar más en mi trabajo, a valorar mis aportaciones y a sentir orgullo de lo que soy capaz de hacer. Trabajar con personas de tantos países te enseña a escuchar, a colaborar, a adaptarte y a entender que cada perspectiva suma”.

En definitiva, este voluntariado supone una oportunidad única para que el estudiantado pueda ampliar horizontes, adquirir bagaje profesional y forjarse un futuro basado en los retos de la sociedad. Una muestra más de que el talento de los estudiantes ETSIAAB traspasa fronteras.

 

Este artículo fue publicada anteriormente en el número de ‘Savia’ de noviembre.